sexta-feira, 16 de novembro de 2012

Ruth e José e a Sua Mãe.


Su abogada solicitó al juez por escrito que permita dar sepultura a los huesos de Ruth y José que están en la estantería de un juzgado


Ruth Ortiz quebra o silêncio:


Publicado em 16/11/2012 por 
Ruth Ortiz, la madre de los menores Ruth y José, desaparecidos en Córdoba desde el 8 de octubre de 2011, se ha expresado con contundencia sobre los restos hallados en la finca de las Quemadillas, afirmando que "solo" quiere enterrar a sus hijos. "Yo los parí y tengo derecho a enterrar lo que el desgraciado de su padre ha dejado de ellos", ha sostenido.

Visto en: http://www.youtube.com/europapress






Ruth Ortiz, la madre de los pequeños Ruth y José, rehúye cámaras y micrófonos. No es su medio. Pero hoy se presentará ante unos pocos para lanzar una súplica al juez: que le permita enterrar a sus hijos, cuyos restos están ya en poder del juez instructor José Antonio Rodríguez Lainz, según confirmaron a ABC fuentes de la investigación. Los huesos hallados en la hoguera de Las Quemadillas han sido remitidos desde dependencias de la Comisaría General de Policía Judicial al juzgado de Córdoba, una vez que se ha concluido la imposibilidad de extraer ADN de los dientes de los pequeños tanto por parte del Instituto Nacional de Toxicología como en el laboratorio de ADN de Santiago de Compostela.
Ruth Ortiz leerá hoy un comunicado en el despacho de su abogada, Reposo Carrero, en el que pedirá poder dar sepultura a sus pequeños. La madre ha decidido dar ese paso, después de que su letrada entregara un escrito al juez la semana pasada con el mismo mensaje.
En ese escrito la abogada señala que «no existe ningún obstáculo para que la familia materna pueda dar sepultura a los mismos, al haber quedado acreditado por medio de la abundante pericial practicada en las actuaciones que se trata de restos de dos menores de dos y seis años de edad a los que únicamente falta ponerles el nombre».
La letrada recalca que, dado que no existe ninguna otra denuncia de desaparición de niños de esas edades, es imposible imaginar que no se trata de los pequeños Ruth y José y echa mano de otra casuística para fundar su argumento como el caso de los naufragios. Recuerda que sólo José Bretón, el único imputado, es quien lo niego y argumenta que eso no debe servir al juzgador a seguir manteniendo el dolor de una familia por una treta jurídica.
Reposo Carrero, en su escrito, llama la atención al juez sobre el deterioro de los restos debido a las pruebas a las que han sido sometidos y explica que «nada podrían aportar como pruebas de convicción a un jurado que no tiene por qué entender de restos óseos».
La abogada deja claro en su petición que, llegado el momento, se opondrá a que los restos de los pequeños sean exhibidos en Sala para preservar la intimidad «tan violada ya en estos momentos de los mismos». El argumento final es demoledor: Ruth no merece un día más esta espera, primero para conocer el destino de sus hijos, después para asistir a cómo iban de un laboratorio a otro para finalmente saber que se encuentran depositados en la estantería de un juzgado. «Merecen que descansen en paz». Ese es el mensaje que Ruth lanzará hoy.